sábado, 24 de enero de 2009

Para Florencia, mi esposa

Nos conocimos en un baile, hace cincuenta años y desde entonces no nos hemos separado. Me sentí a gusto con ella desde el primer momento, Hablamos con palabras y con sentimientos, y siempre en paz. Nos fuimos conociendo un poco más cada día, haciéndonos verdaderos amigos y así pasaron dos años hasta que finalmente nos casamos con amor, convicción y alegría y con la esperanza de emprender una aventura juntos en la que todavía nos encontramos y en la que seguiremos hasta el final de nuestros días, con mucho más amor aún si cabe.

Tanto ella como yo procedemos de familias humildes y trabajadoras y sabemos lo que es vivir y sobrevivir en tiempos muy difíciles. Ella también tendría mucho que contar. Hoy a nuestros más de ochenta años y haciendo balance de lo vivido estamos en general satisfechos de haber llegado hasta aquí con nuestro bagage y nuestros achaques , pero todavía con ilusión por vivir. Hemos tenido dos hijos maravillosos, de los cuales estamos muy orgullosos por su bondad, generosidad y sensatez, que se desviven por nosotros para hacer de nuestra vejez lo más llevadera y cómoda posible. En ello mi mujer ha tenido mucho que ver, porque ella es así, buena, generosa, sacrificada, abnegada y con energía suficiente para llevarnos a todos a buen puerto, a mí, a nuestros hijos, a nuestros padres y suegros y a mucha más familia que hemos acogido en su momento en nuestro hogar por circunstancias de la vida. Por eso y por muchas cosas más, me enamoré de ella y lo seguiré estando hasta el final de mis días.

Florencia, se llama y como dice su nombre, es una muy bella flor cuyo aroma perdura a través del tiempo y llevo siempre conmigo.


Sólo piano...

1 comentario:

  1. Preciosa la música, esta historia y la sensación que he tenido leyéndola…..

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