sábado, 12 de septiembre de 2009

Al trote

Como ya os expliqué, no soy mucho de caminar, pero en mi niñez me gustaba correr. Unas veces por puro placer con mis amigos cuando hacíamos carreras y otras por puro sentido de supervivencia para escapar de algunos mayores que con razón iban tras nosotros después de haber sufrido las consecuencias de algunas chiquilladas por nuestra parte. Ahora después de tantos años y vistas con perspectiva aunque no eran graves, en alguna ocasión salíamos con la lección bien aprendida.

Recuerdo que antes de la guerra, tendría yo unos diez años , mis amigos y yo solíamos ir a bañarnos a una especie de acequia que había entre Sant Feliu y Sant Joan Despí que alimentaba una fábrica de cartón situada en una zona en medio de huertos y de árboles frutales. Íbamos tranquilamente a refrescarnos de los calores estivales y de regreso a casa pasábamos por caminos que los rodeaban y que nos proporcionaban la sombra que buscábamos.

En una ocasión, en uno de esos huertos vimos unos racimos de uva que se nos antojaron la mar de apetitosos y que iban a ser una improvisada y sabrosa merienda. Total, por unos pocos – pensamos-, nadie lo iba a notar. Así que ni cortos ni perezosos entramos en el huerto. Habíamos cogido ya para los tres que íbamos, y nos dispusimos a salir, tranquilamente, ya que parecía que allí no había nadie se ocupara del lugar. Pero ya casi a la salida nos percatamos de que alguien sí se había dado cuenta de nuestras acciones. Ni más ni menos que un perrazo que se dirigía a toda velocidad hacia nosotros ladrando como un descosido.

El perro nos persiguió un buen trecho después de haber salido ya del huerto, y aunque corríamos con todas nuestras ganas, parecía que se nos iba a echar encima de un momento a otro. Nunca hasta entonces había corrido tanto. El corazón me iba a mil por hora y como alguien dijo, no me sentía las piernas ...

Por suerte, el perro tenía más conocimiento que nosotros y en un momento dado dio por finalizada la persecución. Luego, supongo que se volvió a su casa, aunque no me paré a comprobarlo.

Y nosotros de camino a la nuestra, eso sí, al trote, o mejor dicho, al galope …


Solo piano...

Caminante

La verdad, a mí nunca me ha gustado caminar mucho. Correr, trotar, jugar con mis amigos cuando era niño sí, pero no he sido un "andador de fondo". No he realizado excursiones muy largas en mi vida, si exceptuamos la marcha del exilio a Francia en mi niñez, como ya os conté hace tiempo, y que desde luego no fue por placer. Supongo que ya tuve bastante con ella.

Ahora que soy mayor, sí que procuro andar un poco todos los días aunque sea de manera solitaria, por las calles de Barcelona. A pesar de mi edad aún tengo las piernas bastante fuertes, aunque reconozco que me canso más que hace unos años.
A mis hijos, sí que les gusta caminar y de vez en cuando hacen alguna caminata por la ciudad o por la playa o la montaña. Siempre me dicen que algunas veces descubren calles por las que nunca habían pasado, y así, además de ejercicio hacen turismo cultural, cosa que viene la mar de bien, pues Barcelona siempre tiene mucho que enseñar.

Admiro ese espíritu aventurero de los caminantes que por necesidad o por placer han abierto nuevos caminos y descubierto nuevos mundos. Pensándolo bien, todos, incluído yo mismo somos un poco exploradores ya que, como se dice, se hace camino al andar y andadores más lentos o más rápidos todos lo somos.

Así pues, vamos avanzando y si actuamos bien,con sentido común, y respetando la naturaleza podemos ir abriendo nuevos caminos para las siguientes generaciones, y como es natural, para crear un mundo mejor para ellas.


Solo piano...

Resignación

Resignación es una palabra que no me gusta demasiado. Pienso que en esta vida hay que resignarse poco, sólo cuando no cabe más remedio, y que no conformarse con lo que no nos gusta es una cuestión vital.

Una de las cosas que no tiene remedio es cumplir años. Hace unos días fue mi 86 cumpleaños. Cuando llegamos a estas edades cada vez se oye más la palabra en cuestión, aunque tristemente a veces se oye antes, por razones de enfermedad principalmente o también de soledad, o de circunstancias de las cuales es muy difícil escapar. Ante esto, solo cabe luchar para intentar salir de ellas en la medida de lo posible.

A lo largo de mi vida he tenido diversas dolencias que comenzaron con problemas de estómago, riñón, intestino, y corazón . Afortunadamente, gracias a mi familia y los médicos que me han atendido a lo largo de mi vida, he ido saliendo al paso de todos ellos más o menos aceptablemente. Aún así, me han operado del riñón, del intestino y he tenido dos intervenciones leves de corazón. Mi contribución ha sido hacer uso de un cierto espíritu luchador y poco dado a la resignación, alimentado por la creencia de que iba a salir de ello, por la responsabilidad hacia los míos y por mi ilusión por la música que siempre me ha alegrado la vida.

Pienso que mientras se mantiene algún tipo de ilusión por algo, la vida se prolonga aunque soy consciente de que llega un momento en que ya no podemos llegar a lo que antes llegábamos y entonces sí que permitimos que poco a poco la resignación se vaya instaurando en nuestras vidas dignamente, dicho sea de paso, ya que se supone que con la edad acabamos ganando en serenidad, aunque suene a tópico decirlo.

Tengo conocidos de más de 95 años que no aparentan la edad que tienen y digo yo que bien pudiera ser que su secreto tuviera algo que ver con su poca resignación, o quizás debido a lo tranquilos y serenos que se les ve, por todo lo contrario. Quien sabe ...


Solo piano...

viernes, 14 de agosto de 2009

Brindis

Hoy día 14 de Agosto es mi cumpleaños. Cumplo 86 años y tal día como hoy, el año pasado inauguramos este blog que tantas satisfacciones me da y espero que siga haciéndolo algunos años más si la salud me lo permite.

Por eso hoy quiero brindar con vosotros, para celebrar este primer aniversario, esperando que os gusten mis músicas, que todavía quedan muchas por incorporar y que os interese, lo que puedan tener de interesantes las pequeñas presentaciones que las acompañan.

He llegado a los 4000 visitantes y sé que las músicas que están depositadas en Internet (archive.org), son escuchadas y descargadas por mucha más gente a la que por lo visto le gustan lo suficiente para conservarlas de forma privada. Con eso me doy por satisfecho sobradamente, y por eso me gustaría que pudiérais alzar una copa de cava y brindar conmigo y con mi familia y amigos para celebrarlo.

Así pues, muchas felicidades a todos y que la música, cualquiera que sea, siempre os acompañe en vuestra vida !!!


Solo piano...

Paseo bajo la luna

Estos días de vacaciones, mi mujer y yo solemos hacer un corto paseo nocturno después de cenar. Paseamos por las calles del pueblo encaminándonos hacia la salida por la antigua Plaza de los Arcos. En dos minutos estamos ya en las afueras y una vez se acaba la luz de las farolas nos sale al paso un banco que el ayuntamiento puso hace muchos años, y que es nuestro final del paseo.

Siempre que nos sentamos en él, en la oscuridad de la noche tenemos un gran espectáculo. Villarluengo, como ya os he explicado está situado en un punto privilegiado entre las montañas. Hasta donde alcanza la vista se ven montañas y más montañas y de noche, una luz muy ténue que subraya la línea del horizonte y se puede ver con vista relajada, el contorno de muchas de ellas.

Por encima de esa línea el negro de la noche se acentúa y si no hay luna ni nubes, parece como si realmente un manto de estrellas se hubiera extendido ante nuestros ojos. Empiezas distinguiendo alguna constelación y al cabo de un instante, ves cada vez más y más estrellas. En ese silencio daría gusto tumbarse sobre la hierba y extasiarse con su contemplación, pero en nuestro caso, ¿quién nos ayudaría a levantarnos después?

Pero si hay luna, las estrellas ceden su protagonismo a la reina de la noche, como la llaman los poetas. Hace unos años nuestro paseo se alargaba un poco más y cuando había luna llena y el pueblo quedaba atrás, había suficiente luz para iluminar nuestro camino. Llegados a un punto, la contemplábamos en total silencio, a veces tapada un poco por nubes que corrían en el cielo y luego la dejaban ver de nuevo, y otras veces sin nubes, en todo su esplendor.

Aprovechad cuanto podáis las bellas noches de verano para recuperar ese espíritu contemplativo. Es y será siempre un placer.


Solo piano...

miércoles, 12 de agosto de 2009

Cuando el día se acaba

Es verano y el día se alarga. Cuando le llega al sol la hora de despedirse hasta el día siguiente, es más tarde y en esta época del año podemos apreciar con calma la belleza del atardecer, en especial si estamos en la montaña o la playa.

Estos días, como ya sabéis, estoy con mi familia en Villarluengo . El pueblecito está colgado en lo alto de un peñón desde el cual se aprecia una preciosa vista de un cañón , desde luego no tan grande como el del Colorado, pero que también impresiona lo suyo. Por si fuera poco detrás del pueblo hay una montaña de unos 200 metros que lo respalda. Parece como si fuera un nido de águilas que por cierto, pueblan mucho por estos parajes.

Sea como sea, aquí cuando el sol se pone después de un día claro y despejado, los últimos rayos de luz van recorriendo las crestas montañosas de forma suave, casi como si el sol se resistiera a desaparecer del todo. Cuando el pueblo empieza a ser oscurecido por las primeras sombras de la noche, aún se pueden ver los reflejos del sol en las cumbres más lejanas.

Luego, empieza la noche y con ella se abre otro mundo de sensaciones que ya os contaré. Por lo pronto cada noche trae la promesa de un nuevo amanecer, que no es poco. No hay que ponerse nostálgicos.

¿Qué sería de nosotros si el día no se acabara y la noche no existiera? ¿O si viviéramos sin sol y en la más completa oscuridad? Yo pienso que no podríamos vivir. No nos gustaría. ¿No es así?


Solo piano...

Gotas


Me gusta mucho la lluvia.  Me gusta cuando, en verano,  después de una mañana de mucho calor empiezan a formarse nubes de tormenta y van tapando el sol de la tarde.  Cuando en Barcelona se presenta un día nublado me gusta bajar a la playa y mirar desde el paseo marítimo las masas de nubes en el horizonte que dicen que el espectáculo va a empezar... Aunque siempre regreso a casa antes de que comience.

Me gusta cuando llegan los primeros relámpagos en un cielo negro, verde, azul y gris y cuando comienzan a sonar los primeros truenos. Nunca me han asustado.

 Cuando era joven me gustaba mojarme con las primeras gotas que empezaban a caer y no me importaba si me pillaba fuera de casa y sin paraguas, aunque luego corriera a refugiarme.  En casa, ya en el calor del hogar, si volvía a casa empapado,  me gustaba contárselo a mi familia o a mis conocidos, pues para mí suponía y aún supone una pequeña aventura.

Me encanta oír el ruido de la lluvia al caer y precipitarse sobre los tejados de las casas, sabiendo que de alguna manera la tierra y todos los que la pisamos,  agradecemos ese baño purificante que la naturaleza nos ofrece. Me relaja oír llover cuando estoy acostado y  ese soniquete de las gotas repiqueteando sobre las tejas de la casa de Villarluengo que consigue hacerme dormir en paz y sabiendo que me despertaré respirando un aire más limpio y puro. ¿Habéis observado alguna vez un doble arco iris? Yo sí he tenido esa suerte, y es pura belleza.

Estas sensaciones y otras más que ahora no alcanzo a describir, me las produce la lluvia suave y temperada que cada vez se experimenta menos debido a que o no llueve cuando debería o llueve demasiado cuando no debería.



Solo piano...

viernes, 7 de agosto de 2009

Por la carretera

Mi mujer y yo viajamos ya muy poco pero en Agosto solemos venir a Villarluengo, el pueblecito del que ya os he hablado. Aunque llevamos muchos años viniendo, no nos cansa repetir  y cada verano tenemos ganas de cambiar los aires de Barcelona por esos aires frescos de la sierra del Maestrazgo tan saludables.

Venimos con Jesús, un taxista de Alcorisa, un pueblo cercano, que nos recoge en Barcelona y nos deja a la puerta de casa. Así pues, el viaje no puede ser más cómodo.

Yo siempre viajo sentado en el asiento delantero al lado de Jesús y como nunca he tenido coche ni he conducido, el ir de "copiloto"  me entusiasma porque veo a primera fila los cambios de paisaje que se dan en estos rincones privilegiados de bosques y montañas. Aunque ya los conocemos y nos son familiares, sólo los vemos una vez al año.

Sin embargo este año, el viaje ha sido un poco triste. El motivo es que una gran parte del bosque a unos diez kilómetros del pueblo ha sido arrasado por los incendios de la última semana de Julio. Al parecer han sido causados por  tormentas de aire secas, y  “con gran aparato eléctrico”, que ocurren tras las olas de calor que últimamente son frecuentes. Según los mayores de por aquí, ese bosque no lo habían visto arder nunca. Malos tiempos, dicen. El cambio climático no perdona.

Muy triste ver lo que queda de muchos pinos de gran porte, ahora quemados, a pie de carretera, con sus troncos ennegrecidos y sus bases calcinadas  como víctimas y testigos del desastre. Aún se ven en algunos puntos remolinos de cenizas que levanta el viento que todavía no se ha marchado de aquí.

Lo más triste ahora, es que nadie sabe cuánto tiempo costará recuperarlo. Voluntades y sobre todo recursos para esta zona que desde siempre ha estado tan desprotegida y olvidada.

Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde y espero que en un futuro podamos entre todos prevenir y curar ese mal de todos veranos. Nos va la supervivencia en ello.



Solo piano...

jueves, 4 de junio de 2009

Para Nuria

Nuria es mi segunda re-resobrina. Es la hermana pequeña de Mireia. Se llevan 8 años.

A Nuria no hay quien la pare. Es un torbellino y hace sonreir a cualquiera que le salga al paso. Siendo bien pequeñita no podía escuchar una música, que ya la estaba bailando. Parecía que  se le disparaba un resorte para enseñarnos lo bien que se lo pasaba.

Aunque tiene pocos años le gusta todo lo artístico. Canta, baila, dibuja...   Su abuelo Erasmo nos explica que lo que les tiene contentos es su facilidad para el dibujo. Improvisa tranquilamente y el resultado les deja a veces con la boca abierta. No saben de dónde saca esos dibujos...

Por si fuera poco, nos explicaba su abuelo que no hacía mucho que le habían dado un premio en clase por un trabajo de redacción que había impresionado a sus profesores.

A qué se dedicará cuando sea mayor?
Ah ! Eso es una incógnita que descubriremos con el tiempo.

Y además, nada como un pez...



Solo piano...

miércoles, 3 de junio de 2009

Para Mireia

Mireia es mi primera re-resobrina. Su padre Carlos es mi resobrino y su abuelo Erasmo es mi sobrino. Erasmo y yo nos llevamos 4 años.  Para que veáis...

Bueno, a lo que voy...

Mireia es muy guapa. Guapa por fuera y mejor todavía, guapa por dentro. Es muy sencilla y cuando la tratas da la impresión de ser muy sensible y muy humana.

Quizás por esas cualidades ha sentido una vocación temprana. Ha escogido una profesión muy dura, la enfermería.

Le gusta lo que aprende, y aprende rápido. No le importa el esfuerzo. Por eso saca muy buenas notas. Ojalá, el futuro le premie con un buen trabajo y un buen ambiente. Siempre se necesitarán profesionales como ella...

Nos explicaba que quizá lo más duro era superar las emociones del día a dia en el trato con los pacientes. Cuidar a ancianos que no tienen a nadie, o atender a niños en salas de oncología, o a enfermos psiquiátricos, sin sentirse emocionalmente tocado es muy difícil y no todo el mundo vale para eso.  Ella, seguro que sí.



Solo piano...

jueves, 28 de mayo de 2009

Pinceladas

En una casa de pueblo siempre hay algo que arreglar o renovar. Cuando nos vamos de vacaciones a Villarluengo, donde mi mujer tiene la casita de sus padres, esto es algo que tenemos siempre presente. Descansamos, pero también toca hacer algo constructivo, o más bien reconstructivo, en los ratos libres, que son todos.

Hace ya algunos años, cuando yo me dedicaba a una de estas tareas, retocando la pintura de las paredes de la entrada, se me iba ocurriendo una melodía mientras daba brochazo aquí, brochazo allá. Me imaginaba pintando un cuadro y ya que esa mañana me iba a quedar sin paseo, al menos lo recreaba mental y musicalmente. Sin darme cuenta empecé a tararear, y algunos de los vecinos que pasaban por la calle, se asomaban a la puerta de casa, a ver quien estaba dando aquel recital que supongo que ya empezaba a ser un poco cargante. Me saludaban y por un momento me distraían de la pintura y del cante, con lo que al marcharse, volvía a reanudar el ensayo, porque quería retener la música que se me estaba ocurriendo.

Una de las vecinas, Conchita (la maestra, que además tocaba el piano), se quedó allí un poco más que los demás sin interrumpirme. Yo ni me había dado cuenta que estaba allí, y continuaba a lo mío.

En un momento en que me detuve aprovechó y me saludó. Me dijo que le gustaba mucho lo que estaba escuchando. Le expliqué que era una improvisación y que intentaría escribirla cuando terminara de pintar. También me dijo que le gustaría mucho tenerla, así que le dije que se la dedicaría y así lo hice. Cuando nos vimos al año siguiente me dijo que la conservaba con aprecio ya que para ella era un recuerdo de una música inédita nacida en Villarluengo y que le recordaría siempre al pueblo cuando no estuviera allí. Nos dejó esta primavera. Descanse en paz.

También se la dedico a Adelaida, otra vecina de Valencia a quien también le di la partitura para tocarla en su piano y que según me dijo la tiene enmarcada y todo !
Pensé primero en titularla “Brochazos”, pero mis hijos me dijeron que no era muy poético, así que el título final fue Pinceladas, que suena mejor.


Solo piano...

martes, 26 de mayo de 2009

Amistad

Algunas veces hemos hablado con mis hijos en familia sobre si existe la amistad y si es así,  a quienes podemos considerar amigos. Para mí, ellos que son mi vida, son mis mejores amigos. No tengo duda.

Cuando era un crío, tenía amigos con los que compartía juegos y alegrías propias de una edad en la que todo se ve de color de rosa. Más tarde, de joven también surgieron amigos para lo mismo, divertirse, evadirse, compartir secretos que no compartes con la familia, desahogarse, etc. Más tarde cuando me casé, los amigos fueron disminuyendo hasta diluirse en el ancho mundo.

No puedo decir que perdí esos amigos. Simplemente, están por ahí.

Mi mujer es mi mejor amiga y mis hijos a pesar de la diferencia generacional han mantenido y mantienen con nosotros un buen diálogo desde siempre. Hoy a mis 85 años hago amigos siempre que puedo, con el mismo ánimo que cuando era un crío. Compartir momentos agradables, una charla, un recuerdo de nuestros tiempos con gente de mi edad cuando salgo a pasear a la rambleta. Incluso parece que les caigo bien a los niños pequeñitos, supongo que por mi aspecto sonrosado, no sé...

Pienso que todos podemos ser amigos aunque nos conozcamos poco. A veces quien menos piensas te demuestra que podría ser un amigo. Hace unos meses me caí por las escaleras de mi casa sin que nadie se diera cuenta, excepto un vecino que apenas conocía y que me socorrió en el acto. Es un joven marroquí que apenas conoce el idioma pero no hizo falta hablar mucho ya que él supo actuar tal como su buen corazón le dictaba. Le tenemos en mucha estima. Hacer amigos simplemente es una cuestión de humanidad.

Mis hijos me dicen que hoy en día hacer amigos no es muy fácil. Puede que tengan razón porque ellos tienen los suyos pero a veces sufren algunas decepciones. Yo siempre les digo que no se lo tomen muy en serio ya que nadie es perfecto. Los amigos para serlo han de ser libres para seguir su propio camino, y reencuentrarse con placer cuando es posible. La vida en sí nos marca el camino y por duro que parezca a veces hemos de afrontar momentos de soledad o desesperación sin tener a nadie cerca que nos pueda echar una mano. Sea como sea, de vez en cuando  hay que salir a “tomar el aire” aunque sea con nuestra imaginación y ver quién hay por ahí.



Solo piano...

lunes, 11 de mayo de 2009

Villarluengo


Así se llama el pueblecito del que ya he hablado un poco antes. Tiene un nombre curioso y compuesto: “Villar” de villa o pueblo grande y “luengo”, de largo.

Además contiene las cinco vocales, que no sé si esto significa algo o no, pero puestos a imaginar podríamos pensar que “no le falta de nada”.

Bueno, podíamos decir que le falta una cosa, gente.
En tiempos pasados sí que al parecer, pocas cosas le faltaban. Tenía el término municipal mas extenso de la zona del Maestrazgo turolense debido a sus muchas masadas pobladas de gente trabajadora y con iniciativa que aprovechaban recursos naturales muchas veces de difícil acceso y que cuidaban y mimaban los campos y los huertos que se asoman al río.

 En Villarluengo se construyó en el siglo XVIII la primera fábrica de papel continuo del territorio español y también una importante imprenta que abastecía a un amplio mercado editorial. También dicen que hubo un balneario (Los Baños), mucho antes de la guerra civil. Aunque costaba mucho trabajo ir, por las dificultades del terreno, tenía clientes que iban a tomar las aguas curativas y termales y que no les importaba el esfuerzo. El pueblo estaba lleno de gente y había oficios y servicios para todos. Hasta había una chocolatería que era famosa en los pueblos de alrededor.

Todo aquello se perdió tras la guerra y hoy en día sus habitantes viven de la hostelería y la industria ganadera. Aún así, es un placer visitar este bonito pueblo y pasar las vacaciones en él y más en las fiestas de Agosto. A veces, sin embargo, produce una cierta tristeza el pensar en toda aquella prosperidad de otros tiempos en los que había mucha más gente y podían ganarse la vida para ellos y para sus descendientes. 



Sólo piano...

Montañas suizas

Nunca he viajado a Suiza, aunque me hubiera gustado.

Mi mujer y yo no hemos viajado apenas a otros países después de jubilarnos, tan sólo a Roma y de eso hace unos pocos años, acompañados de un matrimonio amigo.

En los primeros años de la jubilación aún había responsabilidades familiares que atender y poco tiempo y dinero para plantearnos ni siquiera hacer cortos viajes y menos al extranjero. Pero unos cuantos años después sí que viajamos a algunos puntos de la península a través del IMSERSO y aún llegamos a tiempo de disfrutar como turistas. Hoy en día con nuestros achaques, ya ni lo pensamos.

Los paisajes montañosos siempre nos han llamado la atención, ya sea porque mi mujer nació en un pueblecito escarpado y rodeado de montañas, ya sea porque yo descubrí ese  pueblecito en nuestras vacaciones de verano. Sus montañas siempre me han hecho imaginar la sensación de estar en otro país por su altitud (1600 metros o más en sus cumbres) y por el frío que hace en invierno. Montañas alineadas como si fuera una pequeña cordillera que parecen danzar a veces en círculos y que muy a menudo forman cañones por los que discurren ríos de agua helada y cristalina, cargados de truchas.

La nieve y el hielo las cubren en invierno por lo que para nosotros Villarluengo, que así se llama el pueblo es nuestra pequeña Suiza.



Sólo piano...

domingo, 3 de mayo de 2009

Un día de Primavera

Es solamente una sensación, pero es verdad que cuando llega la primavera y amanece un día soleado a todos se nos alegra la vida. Por un instante, aunque sea corto,  nuestro ánimo deja a un lado nuestros problemas y preocupaciones y nos damos cuenta de lo bonita que es la vida y el cambio que siempre ocurre tras un oscuro y frío invierno.

Buen momento para inspirarse, días más largos y luminosos, lluvias refrescantes que hacen brotar flores multicolores, expectativas para vivir el verano que viene después, para salir a tomar el sol y respirar nuevos aires, es decir, para observar y vivir otro renacimiento de la naturaleza. Es, según dicen, la estación para el amor y desde luego pienso que tienen razón los que lo dicen.

Sin ánimo de parecer demasiado cursi, os contaré que hace ya bastante tiempo, un día, cuando mi hijo Salvador todavía era un niño e iba a la escuela, esperándolo a la salida del colegio empecé a componer una melodía inspirada en los árboles que estaba contemplando mientras estaba allí. No sabría decir qué clase de árboles eran pero lo que me llamaba la atención es que estaban floridos y con la luz del sol de la tarde entre las hojas, se daba un espectáculo relajante y vivo al mismo tiempo que me encantaba.  Así que aprovechando que llevaba lápiz y papel se me ocurrieron las primeras notas de esta melodía...


Sólo piano...

Pajarillos

Hoy día 3 de Mayo es el cumpleaños de nuestra cadernera.

Tal día como hoy hace un año se coló entre los tiestos de flores que mi mujer había arreglado para celebrar la primavera. En nuestra casa tenemos ventanas, y las macetas quedan alineadas dejando poco espacio entre ellas. El pajarito se adentró en este pequeño laberinto floreado y de repente se vio perdido y asustado empezando a aletear con fuerza tras haberse enredado una de sus alitas con una hebra fina de una de las plantas. Mi hija Laura se dio cuenta de que algo pasaba y consiguió desenredarlo y cogerlo con mucho cuidado sintiendo el corazón del animalillo a mil por hora.  Pobrecito !

Por suerte, en casa todavía conservábamos una pequeña jaula de otro pajarito que habíamos tenido hace algunos años y esa fue su casita durante un tiempo hasta que le compramos su actual palacete.

Desde el primer momento no se hizo extraño con nosotros, lo que nos hace suponer que o bien se escapó de otra jaula o bien lo dejaron escapar. Desde que lo tenemos siempre se ha resentido de una de sus patitas y pensamos que si no lo hubiéramos recogido, probablemente no hubiera sobrevivido.

Así que en esta primavera, después de un año en pleno mes de Mayo, mes de las flores , nuestro jilguerito es hoy bastante feliz y se siente querido y protegido por nosotros.
Lo supermimamos!

Nos conoce a todos, a quien lo cuida y le da los buenos días por la mañana, al que lo mima, al que lo provoca. Es la alegría de mi mujer y mía con sus cantos y la de nuestros hijos que cuando nos visitan reciben  una gran dosis anti-stress. Se ha habituado a nuestra compañía y cuando no nos ve empieza a llamarnos con un grito que ya nos es familiar y que denota lo mucho que nos echa en falta.

Se llama PIKI y es uno más de la familia. Por eso le dedico esta melodía, aunque sé que nunca podrá superar la belleza de su canto.


Sólo piano...

viernes, 20 de marzo de 2009

Para Sara

Sara es la hermana de Patricia. Se lleva nueve años con su hermana. Es la mayor.

En casa, todavía recordamos cuando Montse, su madre, la llevó a su casa recién nacida y pasamos a visitarla. Un angelito durmiendo en su cuna, y hoy que está en la flor de la vida, lo sigue siendo. Es otra de nuestras “nietas adoptivas” y creo que ella también nos considera como sus “otros abuelos”.

Sara es muy cariñosa. Cuando nos encontramos en la calle, en la escalera, en cualquier sitio siempre nos estampa un sonoro beso en cada mejilla, que nos hace sonreir. Nos tiene ganados.

Cuando era un bebé y no tan bebé, algunas veces su madre la dejaba a nuestro cuidado, y lo que son los niños cuando no se hacen extraños con la gente, se sentía tan a gusto que cuando mi mujer hacía una pequeña siesta, ella la hacía también, y cuando comíamos, ella comía también. A veces yo la cogía en brazos, tendría uno o dos añitos, y le enseñaba a distinguir los objetos de la casa. Al poco tiempo ella los señalaba y los nombraba a su manera reclamando toda nuestra atención.

Hoy, a sus veintidós años, es una chica muy guapa, hasta el punto que hasta ha salido en algunos anuncios de la tele.  Se dedica a estudiar diseño y temas de belleza y estética, que es lo suyo y lo hace con muchas ganas. Esperemos que encuentre en ello su porvenir. Se lo merece.




Sólo piano...

martes, 17 de marzo de 2009

Para Patricia

Me he enterado que hoy día 17 de Marzo es San Patricio, patrón de Irlanda y fiesta nacional allí. Por lo que he leído, los irlandeses lo celebran con muchas ganas en su país, y los que viven en Barcelona también. Le dedican no solamente el día de hoy sino toda una semana con muchos actos en donde se puede escuchar música irlandesa, y ver espectáculos y desfiles en algunas calles.

Hoy también es el santo de Patricia, mi vecinita.

Tiene 13 años y la conocemos desde que nació. La queremos como si fuera una nieta, ya que su familia y la nuestra somos amigas desde hace muchos años.

Parece que le gusta mucho la música. Uno de sus juguetes preferidos cuando era más pequeña era un pianito electrónico que tocaba con afición. Ella dice que me escuchaba a mí, a través de las paredes de su habitación cuando yo tocaba mis músicas. Yo también la escuchaba a ella, algunas veces, y eso que estoy sordo !

Un día que pasó a visitarnos, estaba yo tocando una música que posiblemente ya habréis oído en este blog, (Caramelles), y parece que le gustó. Se quedó escuchando atentamente hasta que terminé de tocarla. Me dijo que era muy bonita y que por qué no le ponía letra para así poderla cantar y tocar ella en su piano. Le dije que poner letra era difícil para mí y no se me daba bien.  Entonces ella me dijo muy resuelta: ¡Uy , por eso no te preocupes, que yo se la pongo en un santiamén!

Me hizo mucha gracia y le prometí que le escribiría una música en exclusiva para ella y se la pasaría para que ella le pusiera su letra.

Y qué mejor día que hoy día de su santo para entregársela...




Sólo piano...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Relax

A mi padre le gustaba la tierra. Además de trabajar en muchas cosas para sostener a la familia, su ilusión siempre había sido el tener un pequeño huerto para cultivarlo y ver crecer sus frutos.

 Se le presentó la oportunidad de tener un trocito de tierra de alquiler cerca de la Riera de la Salut en Sant Feliu y en él pasaba sus buenos momentos. En el buen tiempo recogíamos ciruelas, cerezas y melocotones que llevábamos a casa para contento de todos.

Este trocito lo mantuvimos durante años y al final fui yo quien me hice cargo de él, es decir que seguí pagando el alquiler aún viviendo ya en Barcelona. Allí llevaba a mi familia cuando eran pequeños mis hijos muchos sábados de primavera y verano a pasar un día en el "troç" y a disfrutar de la naturaleza cultivando un pequeño huerto, y como mi padre, recogiendo los frutos del tiempo.

Recuerdo que cuando ayudaba a mi padre en el huerto, estando yo soltero,  a veces me gustaba subir por el camino de la riera montaña arriba, hasta que llegaba a un punto en que podía observar toda la panorámica en aquel punto de la Sierra de Collserola que miraba hacia Sant Feliu y que me hacía sentir relajado y en armonía con la naturaleza y al mismo tiempo abrigado y protegido por los frondosos bosques que se veían desde allí. Era una sensación única que me reconciliaba con el mundo y los seres humanos. Allí se respiraba paz.

Estas sensaciones las he vuelto a experimentar en el pueblecito en que hemos pasado muchos veranos mi familia y yo y del que hablaré más adelante. En sus afueras hay una ermita, la ermita de San Cristóbal, a la que se llega después de caminar una media hora desde el pueblo y desde donde se observa una panorámica de montañas que cuando se pone el sol, y se respira el aire fresco y aromático, eso te hace sentir vivo, relajado y también afortunado de poder disfrutar de lo maravillosa que es la naturaleza.



Sólo piano...

domingo, 1 de marzo de 2009

Bailando

Cuando estudiaba piano en Barcelona con mi profesor, el Sr. Durán, algunas veces a la salida de clase solía encontrarme con un conocido de Sant Feliu que le gustaba mucho ir a bailar, y como yo también era aficionado a veces íbamos juntos.

Ibamos al Salón Rialto, un local muy conocido en los años 50 situado en la Ronda de San Pedro en Barcelona. Teníamos muchas ganas de divertirnos y los jóvenes que nos encontrábamos allí, bailábamos con tanta energía los ritmos de entonces, (boggie-boggie, fox-trot, cha-cha-cha, rumba, samba), que a veces,  el entarimado del suelo retumbaba de manera un tanto peligrosa.

La pista de baile estaba situada en un primer piso, de un edificio de viviendas y la planta baja y el sótano del edificio estaban ocupados por una licorería, “Casa Antich” muy famosa en aquellos tiempos.

Recuerdo que en más de una ocasión los vigilantes de pista tenían no poco trabajo en advertir a empujones al personal, de que moderaran sus ímpetus bailarines. También recuerdo que dado lo resbaladizo del piso, ya que el entarimado lucía un precioso encerado, uno u otro nos caíamos al suelo y esto originaba una cadena de resbalones entre las otras parejas de baile. Y si además los vigilantes nos ayudaban con sus empujones, al final todo acababa en divertimento general.
 Hoy en día pienso lo inconscientes que somos muchas veces cuando somos jóvenes.

Años más tarde supimos por los periódicos que la pista de baile se había hundido y hasta había habido alguna desgracia. Mi conciencia se sintió en parte un poco culpable aunque habían pasado ya algunos años y hacía tiempo que había dejado de ir, pero me hizo pensar...

He escogido esta música que tiene un ritmo bailable aunque mucho más tranquilo que los ritmos de entonces. Es un vals.



Sólo piano...

domingo, 22 de febrero de 2009

Disfraces


Estamos en tiempo de Carnaval (o Carnestoltes, como decimos en Cataluña). Desde el Jueves de Lardero (Dijous Gras), hasta el Miércoles de Ceniza (Dimecres de Cendra), se ve animación en la calle, sobre todo por parte de los niños que en muchos casos desde bien pequeñitos ya se les disfraza para que se lo pasen bien ellos y seguramente más, su familia.  De todas maneras, siempre se nos dispara una sonrisa a cualquiera cuando ves a un pequeñito disfrazado.

Yo también empecé muy pronto. Creo que debía tener dos o tres añitos (1925) cuando me disfrazaron de “murcianico”, como podéis ver en la foto. Iba de acompañante de mi prima Huertas que lucía un traje de murciana la mar de vistoso. A mí, para estar a su altura me subieron al caballito y la verdad es que no salí mal del todo.

Creo recordar que antes de la guerra, los Carnavales se celebraban en Sant Feliu no de la forma en que hoy se celebran en general en muchas poblaciones catalanas, pero los mayores también se disfrazaban y nos provocaban a los pequeños que siempre estábamos en la calle jugando alguna que otra risa y también algún que otro susto. Después de la guerra, con el franquismo, los Carnavales se prohibieron en toda España y sólo se permitía que se difrazaran los niños.

Hoy en día, el sentido del Carnaval ya no es lo que era si pensamos que tiempo de diversión y “gresca” no faltan en cualquier época del año. No estamos en la Edad Media que tengamos que desfogarnos ahora y reprimirnos durante la Cuaresma que viene después. La diversión es muy sana y deseable pero deberíamos mantener el espíritu cívico, sobre todo para intentar dejar las calles por donde pasan las famosas rúas, lo menos sucias posibles. No vayamos a malinterpretar el sentido carnavalesco, no os parece?

Un poco de música....



Sólo piano...

domingo, 15 de febrero de 2009

Para Laura, mi hija

Laura nació en 1962 en un soleado día de verano. Ese sol se quedó con ella y ahí sigue todavía.

Laurita tiene un carácter aparentemente dócil, pero si se la conoce un poco, se le percibe una fortaleza innata. Debe ser ese sol que digo.

 Mi hija es una chica de recursos, Siempre me sorprende ver que supera cualquier dificultad que se le presente por complicada que sea. Tiene mucha paciencia y como dice el refrán: "La paciencia es la madre de la ciencia"...

Ella también fue una niña precoz, como su hermano. Ambos, aprendieron a leer antes de ir al colegio. Los profesores nos decían que Laura podía dedicarse a cualquier cosa.

En nuestra familia, ella fue pionera en ir a la Universidad y se decidió por estudiar Farmacia, porque según ella, los estudios tocaban muchos campos y como le gustaban todas las ciencias, encontró que era lo que mejor se adaptaba a ella.

Pero las circunstancias familiares, la obligaron en los últimos tiempos de sus estudios a tener que buscarse un trabajo para ayudar a la familia ya que yo me quedé en paro en la empresa en la que trabajaba a los 58 años, una edad muy difícil en aquel entonces para poder encontrar otro trabajo.
Entonces vivíamos una crisis parecida a la que se está viviendo hoy. Ella sí lo encontró cuando tenía 21 años. Un buen empleo, pero que no tenía relación con sus estudios y que le suponía un doble esfuerzo al tener que trabajar y estudiar al mismo tiempo.  Mi hija nos demostró con eso, su espíritu de sacrificio y abnegación por la familia.

Terminó su carrera aún trabajando en la empresa y emprendió unos años más tarde una segunda carrera, ( Bioquímica)  que tristemente no pudo desarrollar como a ella le hubiera gustado por falta de oportunidades debido a la edad que tenía cuando acabó los estudios (33 años). Sus compañeros, tenían 10 años menos.

También tiene aficiones y gustos artísticos, música, literatura, pintura y dibujo en los que siempre destacó de pequeñita. Recientemente ha descubierto una nueva afición, la de bloguera, ya que me ayuda a preparar las entradas de este blog, después de que escucha todo lo que yo tengo que decir sobre cada historia.

Laura es muy responsable y familiar. Siempre está atenta a todo lo que nosotros, su familia y sus amigos podamos necesitar y siempre sufre por lo que nos pueda pasar por si ella no está para ayudarnos. No podemos tener una hija mejor.



Sólo piano...


domingo, 8 de febrero de 2009

Para mi hijo Salvador

Salvador es el menor de mis dos hijos. El pasado dia 2 de Febrero cumplió 42 años. Está soltero y es un buen partido. Os lo digo yo.

Salvador es muy independiente pero a la vez muy sociable. Amigas y amigos no le faltan y además por su profesión y estudios conoce y es conocido por muchos.

Desde niño ya veíamos que era muy curioso. Aprendió a leer antes de ir al colegio cuando tendría unos cuatro añitos con los tebeos y cuentos que su hermana Laura le enseñaba. Luego ha sido y es un gran lector de todo lo que le interesa, y le interesan muchas cosas.

En el colegio y la universidad siempre ha sido un chico de sobresalientes y matrículas de honor pero no por ello le han faltado amigos. Aún conserva alguna amistad de aquellos primeros años escolares.

Estudió Farmacia, como su hermana y llegó a doctorarse. Ha hecho también másters relacionados con su profesión y sigue formándose y formando a otros hoy en día. Os podéis imaginar cuan orgullosos nos sentimos su familia. Por suerte, aún con los tiempos que corren, se gana la vida cada día y con mucho esfuerzo, en una pequeña empresa que montó con otros dos colegas, gracias a su espíritu emprendedor y en ella ha podido dar una salida a su carrera.

Su curiosidad se extiende sobre multitud de temas y aficiones. Fotografía, música, literatura, historia, cine, tecnología, Internet y el mundo de las comunicaciones y desde luego avances en ciencia sanitaria, Le gusta estar al día de todo pero siempre con espíritu crítico, cuestionándolo todo.

Es autor de un blog personal que tiene muchos visitantes y comentarios. Como digo, siempre haciendo amigos. En el buen sentido.

Salvador es muy humano y muy sensible. Para nosotros, sus padres, es un gran hijo y un gran hermano para su hermana. Los amigos que tiene lo aprecian mucho y saben que tienen en él un apoyo emocional e intelectual sincero siempre que lo necesiten.

No tiene novia, pero ha tenido tres experiencias sentimentales en su vida que no han llegado a buen puerto. Él es optimista y siempre piensa que en estas cuestiones lo mejor está todavía por llegar porque el mundo está lleno de personas y a él le gustan las buenas personas.

Un poco de música...

Sólo piano...

sábado, 24 de enero de 2009

Para Florencia, mi esposa

Nos conocimos en un baile, hace cincuenta años y desde entonces no nos hemos separado. Me sentí a gusto con ella desde el primer momento, Hablamos con palabras y con sentimientos, y siempre en paz. Nos fuimos conociendo un poco más cada día, haciéndonos verdaderos amigos y así pasaron dos años hasta que finalmente nos casamos con amor, convicción y alegría y con la esperanza de emprender una aventura juntos en la que todavía nos encontramos y en la que seguiremos hasta el final de nuestros días, con mucho más amor aún si cabe.

Tanto ella como yo procedemos de familias humildes y trabajadoras y sabemos lo que es vivir y sobrevivir en tiempos muy difíciles. Ella también tendría mucho que contar. Hoy a nuestros más de ochenta años y haciendo balance de lo vivido estamos en general satisfechos de haber llegado hasta aquí con nuestro bagage y nuestros achaques , pero todavía con ilusión por vivir. Hemos tenido dos hijos maravillosos, de los cuales estamos muy orgullosos por su bondad, generosidad y sensatez, que se desviven por nosotros para hacer de nuestra vejez lo más llevadera y cómoda posible. En ello mi mujer ha tenido mucho que ver, porque ella es así, buena, generosa, sacrificada, abnegada y con energía suficiente para llevarnos a todos a buen puerto, a mí, a nuestros hijos, a nuestros padres y suegros y a mucha más familia que hemos acogido en su momento en nuestro hogar por circunstancias de la vida. Por eso y por muchas cosas más, me enamoré de ella y lo seguiré estando hasta el final de mis días.

Florencia, se llama y como dice su nombre, es una muy bella flor cuyo aroma perdura a través del tiempo y llevo siempre conmigo.


Sólo piano...

martes, 6 de enero de 2009

El último cigarro

Ahora que acabamos de empezar el año nuevo, casi todos hablamos de los propósitos que nos gustaría cumplir de ahora en adelante. Seguramente implicarán un poco de esfuerzo ya que posiblemente vengan arrastrándose desde años anteriores. 

Uno de los más comunes en los tiempos que corren es el dejar de fumar. Difícil, muy difícil, pero no imposible. Perder kilos, a mi parecer es mucho más difícil ya que a veces no depende sólo de la voluntad.

El caso del tabaco es diferente a mi modo de ver. Os cuento mi experiencia.

Yo había sido fumador en mi juventud. Me fumaba dos paquetes diarios, o sea 40 cigarrillos al día. Si el día tiene 24 horas y dormía 8, imaginad qué ritmo fumador llevaba. Había empezado a fumar porque te hacía mayor y era lo que se llevaba. Los amigos fumaban y te invitaban. Había un cierto placer en compartir esos momentos y me imagino que el sentido del gusto y el olfato debieron cambiar entonces para creer que el sabor del tabaco era agradable. El sentido de la moderación que se requiere para apreciar realmente su sabor, que lo tiene, había desaparecido ya en nosotros, y tanto nos daban veinte que treinta o cuarenta.

A mis 46 años, empecé a pensar seriamente en dejar ese hábito insano. La razón, una tos muy desagradable cada mañana que me hacía enfadar conmigo mismo, pensando qué necesidad tenía yo de soportarla y mi familia de soportar las molestias. Intenté cortar radicalmente y durante un par de semanas conseguí no probar un cigarrillo. Pero en el trabajo, los compañeros me invitaban y al final recaía, ya que no quería despreciárselos.

Pero un día, el 25 de Mayo de 1969, lo intenté definitivamente y lo conseguí. Había experimentado que cada dos horas me venían las ganas de fumar y me dije: “¿Por qué no me ahorro ese cigarro y me espero otras dos horas?” – Y así lo hice. Me esperé. Pero cuando llegaron las cuatro horas me volví a hacer la misma pregunta y me volví a esperar otras dos horas. Y así preguntándome a mí mismo cada dos horas (yo creo que era la voz de mi conciencia enfadada y sensatísima), conseguí pasar un día sin fumar. Al día siguiente, hice lo mismo y así lo hice los días sucesivos.

Cada vez me sentía más reforzado en mi voluntad y más crecido. Ni que decir tiene que rechacé cualquier invitación a fumar por parte de amigos y compañeros. No he tenido nunca problemas respiratorios desde entonces.

Total que a día de hoy 6 de Enero de 2009, y a la espera de que el 25 de Mayo se cumplan 40 años de esa decisión, puedo decir que hace esos años que empecé una nueva vida. Todavía conservo en un vaso de cristal en la vitrina del comedor el último cigarro (ya fósil), que me hubiera tocado fumar con la fecha de ese día escrita en él.

Por si a alguien le sirve, le diré que en todo propósito sea de Año Nuevo o no, la voluntad es la que nos puede llevar al éxito.



Sólo piano...

El reloj centenario

Hoy día de Reyes acaban las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Un año más. Y podemos contarlo para bien, gracias a Dios. Son días propicios para pensar en el paso del tiempo y quizás lo efímera de nuestra existencia, como hay quienes lo pensamos también cuando cumplimos años.

Hoy, tras una sobremesa tranquila en la que todos hemos echado una cabezadita o estamos en ello, en el silencio del momento, nuestro viejo reloj familiar hace notar su presencia con su incansable tic-tac. Es un reloj centenario o mejor dicho bicentenario que ha sido traspasado de una generación, la de la bisabuela de mi mujer a la de mis hijos, y ha venido marcando el paso del tiempo durante cuatro o quizás cinco generaciones.

El reloj es despertador, de los de campana, con tres esferas, la mayor y dos pequeñas, la segundera y la de las horas para la alarma. Aunque se consideró en su época de tamaño mediano, hoy resultaría un poco grande para una mesita de noche y por eso son sus descendientes, los relojes electrónicos los encargados de despertarnos cada día. En sus buenos tiempos, cuando sonaba la campana y había que levantarse, más de una vez se había caído al suelo, por la vibración que experimentaba al sonar, pero nunca se dañó la maquinaria por este motivo. No ha visitado nunca al relojero para que lo arreglara porque no ha sido necesario aunque recientemente le restauramos la capa de pintura con un dorado brillante y luce muy bien en un rincón reservado de una estantería de la librería del comedor.

Ha sido y es nuestro compañero infatigable que nos recuerda que la vida sigue y si no marcamos nosotros el paso de nuestra vida él esta ahí como encargado de indicarnos que la vida sólo tiene un sentido, hacia adelante, como la suya, con su vitalidad casi intacta desde tiempos pasados, con todo lo que habrá visto y lo que puede llegar a ver si sigue con su marcha de siempre.

“Andante” es la música que he escogido para él …



Sólo piano...