domingo, 3 de mayo de 2009

Un día de Primavera

Es solamente una sensación, pero es verdad que cuando llega la primavera y amanece un día soleado a todos se nos alegra la vida. Por un instante, aunque sea corto,  nuestro ánimo deja a un lado nuestros problemas y preocupaciones y nos damos cuenta de lo bonita que es la vida y el cambio que siempre ocurre tras un oscuro y frío invierno.

Buen momento para inspirarse, días más largos y luminosos, lluvias refrescantes que hacen brotar flores multicolores, expectativas para vivir el verano que viene después, para salir a tomar el sol y respirar nuevos aires, es decir, para observar y vivir otro renacimiento de la naturaleza. Es, según dicen, la estación para el amor y desde luego pienso que tienen razón los que lo dicen.

Sin ánimo de parecer demasiado cursi, os contaré que hace ya bastante tiempo, un día, cuando mi hijo Salvador todavía era un niño e iba a la escuela, esperándolo a la salida del colegio empecé a componer una melodía inspirada en los árboles que estaba contemplando mientras estaba allí. No sabría decir qué clase de árboles eran pero lo que me llamaba la atención es que estaban floridos y con la luz del sol de la tarde entre las hojas, se daba un espectáculo relajante y vivo al mismo tiempo que me encantaba.  Así que aprovechando que llevaba lápiz y papel se me ocurrieron las primeras notas de esta melodía...


Sólo piano...

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