La verdad, a mí nunca me ha gustado caminar mucho. Correr, trotar, jugar con mis amigos cuando era niño sí, pero no he sido un "andador de fondo". No he realizado excursiones muy largas en mi vida, si exceptuamos la marcha del exilio a Francia en mi niñez, como ya os conté hace tiempo, y que desde luego no fue por placer.
Supongo que ya tuve bastante con ella.Ahora que soy mayor, sí que procuro andar un poco todos los días aunque sea de manera solitaria, por las calles de Barcelona. A pesar de mi edad aún tengo las piernas bastante fuertes, aunque reconozco que me canso más que hace unos años.
A mis hijos, sí que les gusta caminar y de vez en cuando hacen alguna caminata por la ciudad o por la playa o la montaña. Siempre me dicen que algunas veces descubren calles por las que nunca habían pasado, y así, además de ejercicio hacen turismo cultural, cosa que viene la mar de bien, pues Barcelona siempre tiene mucho que enseñar.
Admiro ese espíritu aventurero de los caminantes que por necesidad o por placer han abierto nuevos caminos y descubierto nuevos mundos. Pensándolo bien, todos, incluído yo mismo somos un poco exploradores ya que, como se dice, se hace camino al andar y andadores más lentos o más rápidos todos lo somos.
Así pues, vamos avanzando y si actuamos bien,con sentido común, y respetando la naturaleza podemos ir abriendo nuevos caminos para las siguientes generaciones, y como es natural, para crear un mundo mejor para ellas.
Solo piano...
No hay comentarios:
Publicar un comentario