sábado, 8 de noviembre de 2008

La mort del vell pastor

De pequeño nunca había sido buen estudiante. Los profesores me infundían excesivo respeto o más bien temor por lo que prefería hacer “campana” (novillos) y jugar con otros campañeros como yo. Mi pobre madre siempre tenía que regañarme por esto. Para suavizar en lo posible el delito a veces pasaba por la panadería y aparecía en casa cargado con 4 barras de pan fiado (es decir cargado a la cuenta familiar). La visión del pan caliente atenuaba en lo posible la intensidad de la regañina.

Luego ya de mayor, me arrepentí muchas veces de no haberme instruido lo suficiente.

Aún así, me gustaba leer (eso sí lo logré). Cuando tendría unos veinte años más o menos cayó en mis manos un libro cuyo título era Petites llavors (Pequeñas semillas) del autor Villar de Serchs. Era un libro que pretendía introducir o formar a los lectores con perlas de la literatura catalana. Entre ellas se encontraban algunos poemas de Jacint Verdaguer.

Recuerdo uno de ellos que me impresionó hasta tal punto que pensé en componer una música para acompañar los sentimientos que me produjo al leerlo. No recuerdo si pertenecía a su obra L'Atlàntida, o quizás a la obra Veus del Bon Pastor. Lo que si recuerdo es que se refería a un vell pastor.

Era la primera vez que compuse una “canción”, si se le puede llamar así, ya que la letra ya estaba escrita y la música la escribí yo.




Sólo piano...

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