Algunas veces hemos hablado con mis hijos en familia sobre si existe la amistad y si es así, a quienes podemos considerar amigos. Para mí, ellos que son mi vida, son mis mejores amigos. No tengo duda.Cuando era un crío, tenía amigos con los que compartía juegos y alegrías propias de una edad en la que todo se ve de color de rosa. Más tarde, de joven también surgieron amigos para lo mismo, divertirse, evadirse, compartir secretos que no compartes con la familia, desahogarse, etc. Más tarde cuando me casé, los amigos fueron disminuyendo hasta diluirse en el ancho mundo.
No puedo decir que perdí esos amigos. Simplemente, están por ahí.
Mi mujer es mi mejor amiga y mis hijos a pesar de la diferencia generacional han mantenido y mantienen con nosotros un buen diálogo desde siempre. Hoy a mis 85 años hago amigos siempre que puedo, con el mismo ánimo que cuando era un crío. Compartir momentos agradables, una charla, un recuerdo de nuestros tiempos con gente de mi edad cuando salgo a pasear a la rambleta. Incluso parece que les caigo bien a los niños pequeñitos, supongo que por mi aspecto sonrosado, no sé...
Pienso que todos podemos ser amigos aunque nos conozcamos poco. A veces quien menos piensas te demuestra que podría ser un amigo. Hace unos meses me caí por las escaleras de mi casa sin que nadie se diera cuenta, excepto un vecino que apenas conocía y que me socorrió en el acto. Es un joven marroquí que apenas conoce el idioma pero no hizo falta hablar mucho ya que él supo actuar tal como su buen corazón le dictaba. Le tenemos en mucha estima. Hacer amigos simplemente es una cuestión de humanidad.
Mis hijos me dicen que hoy en día hacer amigos no es muy fácil. Puede que tengan razón porque ellos tienen los suyos pero a veces sufren algunas decepciones. Yo siempre les digo que no se lo tomen muy en serio ya que nadie es perfecto. Los amigos para serlo han de ser libres para seguir su propio camino, y reencuentrarse con placer cuando es posible. La vida en sí nos marca el camino y por duro que parezca a veces hemos de afrontar momentos de soledad o desesperación sin tener a nadie cerca que nos pueda echar una mano. Sea como sea, de vez en cuando hay que salir a “tomar el aire” aunque sea con nuestra imaginación y ver quién hay por ahí.
Solo piano...
Leerlo (y escucharlo) hace sentirse bien....Gracias
ResponderEliminar