Una tarde del verano del 33 fuimos al cine mi hermano Pedro y yo. No recuerdo la película, pero lo que sí me acordaré toda la vida es lo que vimos a la salida del cine. El cielo entero estaba cubierto de estrellas moviéndose en todas las direcciones de tal manera que asustadísimos creíamos que estaba ocurriendo el fin del mundo.
La gente en la calle no dejaba de mirar al cielo y exclamarse. Cuando llegamos a casa sobresaltados y temerosos, nuestros padres nos tranquilizaron. Ellos ya lo habían visto en otra ocasión, pero en aquella ocasión fue tan espectacular que seguramente si se produjera hoy tal como sucedió entonces, saldría en todos los telediarios.
Esta música me recuerda un poco, visto desde una perspectiva más tranquila, aquel momento.
Sólo piano...
Esta música me recuerda un poco, visto desde una perspectiva más tranquila, aquel momento.
Sólo piano...
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