sábado, 27 de septiembre de 2008

El piano de madera

Cuando terminaba mi jornada laboral, tendría yo unos 20 años, mi tiempo libre lo dedicaba a aprender lecciones de piano. 
En casa no había ningún piano ni nada que se le pareciera para poder practicar y se me hacía difícil ejercitar los dedos con las escalas y acordes que tenía que aprender. 

Entonces se me ocurrió pedirle a un amigo mío que trabajaba para un carpintero que me fabricara un teclado de madera con las mismas octavas de un piano normal. El teclado era muy simple, una tabla con las teclas dibujadas y remarcadas. Era tan ligero (pesaría unos dos kilos como máximo) que me permitía llevarlo a todas las habitaciones de mi casa. Era mi piano portátil. 

Y así fue como gracias a este invento podía compaginar las prácticas en casa con las que me dejaban hacer en el piano del café de la Unió Coral de Sant Feliu, allí eso sí con todo el sonido !


Sólo piano...

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