sábado, 13 de septiembre de 2008

Un alto en el camino

Han sido sólo unos pocos días, aunque este verano ya había tenido avisos. Mi corazón necesitaba una puesta a punto y ha sido a la vuelta de la estancia veraniega que como cada año pasamos en familia en un pueblecito de Teruel cuando el aviso se ha convertido en alarma. Gracias a mi querida familia y al factor suerte, el angor ha sido tratado a tiempo por los médicos y enfermeras del equipo de cardiología del hospital de Sant Pau, que han sido unos auténticos ángeles y como resultado mis arterias coronarias han quedado desatascadas. Quisiera agradecer a todos, familia, amigos, conocidos y desconocidos vuestro apoyo recibido tanto en este blog como en el de mi hijo, como por otros medios, e invitaros a que sigáis visitándolo ya que ahora vuelvo a estar en activo y pienso aprovecharme. Saludos, de corazón, a todos.

Y ahora, os invito al baile…


Sólo piano...

No hay comentarios:

Publicar un comentario