
Tendría yo unos 12 años cuando mi hermana falleció.
Era una chica alegre, jovial, muy agradable y simpática, todos los adjetivos buenos le iban bien. Todos los que la conocían la querían y apreciaban y en el pueblo tenía muchos pretendientes.
Pero no pudo vivir lo que debía ya que una mala enfermedad se la llevó en el año 1935 a la edad de 23 años. Nuestra vida no volvió a ser nunca más como antes ya que la tristeza se asentó en mi familia desde entonces.
La foto que he escogido muestra a mi hermana en todo su esplendor con la sonrisa que la caracterizaba y como hemos querido siempre recordarla en nuestros corazones. Ojalá siga sonriendo esté donde esté.
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